El capital riesgo se consolida en la franquicia
Miércoles, 16 Julio 
Una de las maneras de financiar una empresa es el capital riesgo. Éstas son entidades financieras cuyo objeto principal es la toma de participaciones temporales en el capital de empresas o proyectos que no coticen en bolsa, tomar una participación, ayudarlos a crecer y venderlos, al cabo de unos años, llevándose importantes beneficios. Ésta puede ser una herramienta muy útil para las franquicias en busca de financiación, pero antes de pedir ayuda a estos socios, conviene asegurarse de que el negocio perdurará.
Dar entrada a estas firmas tiene sus pros y sus contras, sobre todo en el momento en el que vivimos en el que el emprendedor debe ser mucho más exigente. Tiene que valorar a fondo el concepto de negocio que se le presenta y evaluar si éste es sostenible a largo plazo. Además, hay que tener en cuenta que el socio financiero debe ser una persona o compañía con quien el emprendedor debe tener confianza y buena relación.
El objetivo del capital riesgo es ganar dinero. En algunos años, alrededor de cinco de media, el capital permanecerá en la franquicia y luego venderá su parte. Por ello es importante asociarse con compañías que tengan más en cuenta el capital humano de un proyecto que el crecimiento rápido y la inversión limitada.
En los casos en los que se recurra este método de financiación, a estas empresas les importa mucho que los números sean claros, que exista un plan de negocio creíble y agresivo. La clave, en estos casos es, demostrar la viabilidad del plan de negocio.
Una de las claves del contrato que liga a la entidad del capital riesgo con la franquicia es el denominado pacto de salida. Es un momento muy delicado y para el que hay que haber realizado antes una buena cláusula de “arrastre”. En algunos casos si el capital riesgo quiere vender su parte y el comprador que más ofrece le exige comprar el 100% de la franquicia, esta cláusula obliga al emprendedor a deshacerse de su parte, incluso aunque la participación de la empresa en manos del capital de riesgo sea minoritaria. Por eso hay que tener especial cuidado con las condiciones contractuales que se imponen a la hora de la salida de este capital de riesgo.
Una de las dificultades que surgen es que va implícita la presencia de una compañía ajena a la franquicia y en algún momento puede producirse tensión por el enfrentamiento entre la búsqueda de rentabilidad por parte del capital de riesgo y el necesario equilibrio de la empresa para crecer. Los representantes de la entidad de riesgo pueden ser vistos como intrusos, por lo que la química entre las partes es esencial. Además, generalmente, el contrato lleva aparejado un plan de negocio en el que están delimitadas las funciones de cada uno.
